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	<title>San Francisco de Sales archivos - Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales</title>
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	<title>San Francisco de Sales archivos - Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales</title>
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		<title>La asamblea de Delegados diocesanos de Medios se reúne en Roma por el Jubileo 2025</title>
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		<dc:creator><![CDATA[prensa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 Nov 2024 14:04:11 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Al reclamo del Jubileo 2025, y en la festividad de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas y comunicadores, los Delegados diocesanos de Medios de Comunicación celebran del 24 al 26 de enero en Roma su reunión anual convocada por la Comisión episcopal para las Comunicaciones sociales (CECS), con el lema «Peregrinos de la [&#8230;]</p>
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<p>Al reclamo del <a href="https://www.iubilaeum2025.va/es.html"><strong>Jubileo 2025</strong></a>, y en la festividad de <strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_de_Sales">San Francisco de Sales</a></strong>, patrono de los periodistas y comunicadores, los <strong>Delegados diocesanos de Medios de Comunicación</strong> celebran del<strong> 24 al 26 de enero</strong> en<strong> Roma </strong>su <strong>reunión anual convocada por la </strong><a href="https://comunicaciones.conferenciaepiscopal.es/"><strong>Comisión episcopal para las Comunicaciones</strong> <strong>sociales</strong></a> (<strong>CECS</strong>), con el lema <strong>«Peregrinos de la esperanza»</strong>.</p>



<p>Clicando en <a href="https://jornadasconferenciaepiscopal.es/cecs-2025"><strong>este enlace</strong></a> se <strong>formaliza la inscripción </strong>para participar en esta<strong> reunión sobre comunicación de la Iglesia</strong>. Durante tres días, la <strong>asamblea de la CECS</strong> es motivo de<strong> encuentro y convivencia entre los profesionales diocesanos</strong>, además de una ocasión para <strong>intercambiar experiencias y desafíos</strong> de planificación, contenidos o reputación en el ámbito de los medios. Esta vez, también, se vivirá como<strong> peregrinación jubilar</strong> <strong>con motivo del Año Santo</strong> <strong>2025</strong>.</p>



<div class="wp-block-stackable-heading stk-block-heading stk-block-heading--v2 stk-block stk-k9rja33" id="visitas-a-la-sala-stampa-y-a-la-embajada-ante-la-santa-sede" data-block-id="k9rja33"><h2 class="stk-block-heading__text">Visitas a la Sala Stampa y a la Embajada ante la Santa Sede</h2></div>



<p>La <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Oficina_de_prensa_de_la_Santa_Sede"><strong>Sala Stampa</strong></a>, donde se encuentra la oficina de prensa del Vaticano (Via della Conciliazioni, 54), es el escenario de la<strong> apertura</strong> el <strong>viernes 24 de enero </strong>de la<strong> asamblea</strong> donde la<a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/comisiones/comunicaciones-sociales/"> <strong>Comisión episcopal para las Comunicaciones sociales</strong></a> reúne a los <strong>profesionales diocesanos para los Medios</strong>.</p>



<p>El presidente de la <a href="https://comunicaciones.conferenciaepiscopal.es/">CECS</a>, Mons. <a href="https://www.conferenciaepiscopal.es/obispos/jose-manuel-lorca-planes/"><strong>José Manuel Lorca</strong></a>, obispo de <a href="https://diocesisdecartagena.org/">Cartagena</a>, arrancará el programa de actos con el saludo a los delegados de Medios en esta asamblea peregrina por el Jubileo 2025. En el mismo día en que se hará público el <strong>Mensaje del papa Francisco para la Jornada Mundial de las Comunicaciones</strong>, Mons. Lorca expondrá este viernes en la Sala Stampa una breve reflexión sobre el tema <em><strong>“Compartan con mansedumbre la esperanza que hay en sus corazones”</strong></em>, el lema de una jornada mundial que se celebra el próximo 1 de junio.</p>



<p>A continuación es el periodista angloitaliano&nbsp;<strong>Matteo Bruni</strong>, director de a <strong><a href="https://www.vatican.va/news_services/press/index_it.htm">Sala Stampa</a></strong>, quien se dirigirá a los delegados diocesanos para informarles del trabajo que, con repercusión mundial, realiza su oficina con el <strong><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es.html">papa Francisco</a></strong> y la <a href="https://www.vatican.va/content/vatican/es.html"><strong>Santa Sede</strong></a> como protagonistas. Será después cuando los periodistas visiten las instalaciones de la sala de prensa vaticana.</p>



<p>Tras su traslado a Piazza Spagna, los delegados diocesanos visitarán la <strong>Embajada de España ante la Santa Sede</strong>, donde se encontrarán con la <strong>representante del Gobierno</strong>, la embajadora<strong> Isabel Celaá</strong>. Aquí los delegados recorrerán las estancias de la misión diplomática más antigua del mundo, con más de 400 años de historia, con la particularidad de que mantiene su residencia en el mismo edificio desde el inicio. Con un fondo documental de gran importancia histórica para el <a href="https://www.cultura.gob.es/cultura/areas/archivos/mc/archivos/ahn/portada.html">Archivo Histórico Nacional</a>,  <strong>la embajada</strong> <strong>lo es también ante la <a href="https://www.orderofmalta.int/es/">Soberana Orden de Malta</a></strong>. A quien ocupa la misión diplomática le corresponde, además, el cargo de Gobernador de las «<strong>Obras Pías de los Establecimientos Españoles en Italia»</strong>, una institución <strong>vinculada a la Iglesia</strong> que administra en Roma y Palermo los bienes fruto de donaciones de españoles para <strong>construir</strong> <strong>albergues, asilos, hospitales y sepulturas para los peregrinos</strong>. </p>



<p>El primer día de la asamblea de delegados diocesanos para las comunicaciones sociales finalizará con la asistencia en la <strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Archibas%C3%ADlica_de_San_Juan_de_Letr%C3%A1n">Basílica de San Juan de Letrán</a></strong> a la<strong> Misa internacional presidida por el Santo Padre Francisco, </strong>con motivo de la <strong>fiesta de San Francisco de Sales</strong>, patrono de los comunicadores.</p>



<div class="wp-block-stackable-heading stk-block-heading stk-block-heading--v2 stk-block stk-peo6e36" id="los-delegados-de-medios-en-el-jubileo-de-la-comunicacion" data-block-id="peo6e36"><h2 class="stk-block-heading__text">Los delegados de Medios en el Jubileo de la Comunicación</h2></div>



<p>Es el <strong>sábado 25 de enero</strong> cuando los delegados diocesanos de Medios inician su <strong>peregrinación jubilar</strong> desde la <strong><a href="http://iglesia">Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat</a> </strong>(Via Monserrato 115, Roma), para dirigirse hasta la Ciudad del Vaticano y atravesar la <strong>Puerta Santa de la </strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Bas%C3%ADlica_de_San_Pedro"><strong>Basílica de San Pedro</strong></a>, que se levanta sobre la tumba del apóstol.</p>



<p>Ya en el Vaticano, y desde el vestíbulo del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sala_Pablo_VI"><strong>Aula Pablo VI</strong></a> donde está previsto por el <strong><a href="https://www.vatican.va/content/romancuria/es/dicasteri/dicastero-per-la-comunicazione.index.html#dicasteri">Dicasterio para la Comunicación</a></strong> compartir un «<em>coffe break</em>» de bienvenida, los delegados de Medios se desplazarán hasta la misma Basílica de San Pedro para celebrar la eucaristía, que celebrará el obispo presidente de la <a href="https://x.com/CECS_CEE">CECS</a>, Mons. Lorca.</p>



<p>Tras regresar de nuevo al Aula Pablo VI para continuar asistiendo a los actos programados para el <strong><a href="https://www.iubilaeum2025.va/es/pellegrinaggio/calendario-giubileo/GrandiEventi/Giubileo-del-Mondo-della-Comunicazione.html">Jubileo del mundo de la Comunicación</a></strong>, el encuentro de los delegados diocesanos de Medios con el <a href="http://@Pontifex_es"><strong>papa Francisco</strong></a> está programado pasado el mediodía, cuando el pontífice se reúna con todos los periodistas y comunicadores que desde sus países de origen hayan peregrinado hasta Roma.</p>



<p>Continuando con la programación del Jubileo, durante la<strong> tarde del sábado </strong>los delegados diocesanos de Comunicación asistirán al <strong>encuentro «Contar la Iglesia desde Roma»</strong>, que tendrá lugar en el <strong>Aula Giubileo de la universidad <a href="https://lumsa.it/en/the-university">LUMSA</a></strong> (Via de Porta Castello, 44). Será el momento donde los delegados de Medios podrán escuchar y dialogar con los <strong>periodistas de lengua española</strong> <strong>acreditados ante la Santa Sede</strong>, quienes cubren la actualidad del Vaticano y a los que se conoce por «<em><strong>vaticanistas</strong></em>«. Hablamos de <a href="http://@valealazraki"><strong>Valentina Alazraki</strong></a>, <a href="http://@cristinacg74"><strong>Cristina Cabrejas</strong></a>, <a href="http://@evaenlaradio"><strong>Eva Fernández</strong></a>, <a href="http://@javierMbrocal"><strong>Javier Martínez-Brocal</strong></a>, <strong>Darío Menor</strong> y <strong><a href="http://@bettapique">Elisabetta Piqué</a></strong>.</p>



<p>Por último, el <strong>domingo 26 de enero</strong>, la peregrinación española de los delegados diocesanos de Medios asistirá a la <strong>Santa Misa del <a href="http://www.evangelizatio.va/content/pcpne/es/attivita/parola.html">Domingo de la Palabra de Dios</a></strong>, presidida por el<strong> <a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es.html">papa Francisco</a></strong>, con la que se clausura el <strong>Jubileo para la Comunicación</strong> con motivo del <strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jubileo#:~:text=En%20la%20Iglesia%20cat%C3%B3lica%2C%20el%20jubileo%20es%20una%20celebraci%C3%B3n%20que,puede%20ser%20ordinario%20o%20extraordinario.">Año Santo</a> 2025</strong>.</p>



<p>La <strong>inscripción</strong> para la<strong> Asamblea de Delegados diocesanos de Medios de Comunicación social 2025</strong> se realiza clicando en este <strong><a href="https://jornadasconferenciaepiscopal.es/cecs-2025">enlace</a></strong>.</p>



<p></p>



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		<title>Para que puedas contar y grabar en la memoria (cf. Ex 10,2) La vida se hace historia</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Mar 2022 11:20:17 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCOPARA LA 54 JORNADA MUNDIALDE LAS COMUNICACIONES SOCIALES Quiero dedicar el&#160;Mensaje&#160;de este año al tema de la narración, porque creo que para no perdernos necesitamos respirar la verdad de las buenas historias: historias que construyan, no que destruyan; historias que ayuden a reencontrar las raíces y la fuerza para avanzar juntos. [&#8230;]</p>
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<p></p>



<p><strong><em>MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO<br>PARA LA 54 JORNADA MUNDIAL<br>DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES</em></strong></p>



<p>Quiero dedicar el&nbsp;<em>Mensaje&nbsp;</em>de este año al tema de la narración, porque creo que para no perdernos necesitamos respirar la verdad de las buenas historias: historias que construyan, no que destruyan; historias que ayuden a reencontrar las raíces y la fuerza para avanzar juntos. En medio de la confusión de las voces y de los mensajes que nos rodean, necesitamos una narración humana, que nos hable de nosotros y de la belleza que poseemos. Una narración que sepa mirar al mundo y a los acontecimientos con ternura; que cuente que somos parte de un tejido vivo; que revele el entretejido de los hilos con los que estamos unidos unos con otros.</p>



<p><strong>1.</strong>&nbsp;<strong>Tejer historias</strong></p>



<p>El hombre es un ser narrador. Desde la infancia tenemos hambre de historias como tenemos hambre de alimentos. Ya sean en forma de cuentos, de novelas, de películas, de canciones, de noticias…, las historias influyen en nuestra vida, aunque no seamos conscientes de ello. A menudo decidimos lo que está bien o mal hacer basándonos en los personajes y en las historias que hemos asimilado. Los relatos nos enseñan; plasman nuestras convicciones y nuestros comportamientos; nos pueden ayudar a entender y a decir quiénes somos.</p>



<p>El hombre no es solamente el único ser que necesita vestirse para cubrir su vulnerabilidad (cf.&nbsp;<em>Gn</em>&nbsp;3,21), sino que también es el único ser que necesita “revestirse” de historias para custodiar su propia vida. No tejemos sólo ropas, sino también relatos: de hecho, la capacidad humana de “tejer” implica tanto a los&nbsp;<em>tejidos&nbsp;</em>como a los&nbsp;<em>textos</em>. Las historias de cada época tienen un “telar” común: la estructura prevé “héroes”, también actuales, que para llevar a cabo un sueño se enfrentan a situaciones difíciles, luchan contra el mal empujados por una fuerza que les da valentía, la del amor. Sumergiéndonos en las historias, podemos encontrar motivaciones heroicas para enfrentar los retos de la vida.</p>



<p>El hombre es un ser narrador porque es un ser en realización, que se descubre y se enriquece en las tramas de sus días. Pero, desde el principio, nuestro relato se ve amenazado: en la historia serpentea el mal.</p>



<p><strong>2.</strong>&nbsp;<strong>No todas las historias son buenas</strong></p>



<p>«El día en que comáis de él, […] seréis como Dios» (cf.&nbsp;<em>Gn</em>&nbsp;3,5). La tentación de la serpiente introduce en la trama de la historia un nudo difícil de deshacer. “Si posees, te convertirás, alcanzarás&#8230;”, susurra todavía hoy quien se sirve del llamado&nbsp;<em>storytelling</em>&nbsp;con fines instrumentales. Cuántas historias nos narcotizan, convenciéndonos de que necesitamos continuamente tener, poseer, consumir para ser felices. Casi no nos damos cuenta de cómo nos volvemos ávidos de chismes y de habladurías, de cuánta violencia y falsedad consumimos. A menudo, en los telares de la comunicación, en lugar de relatos constructivos, que son un aglutinante de los lazos sociales y del tejido cultural, se fabrican historias destructivas y provocadoras, que desgastan y rompen los hilos frágiles de la convivencia. Recopilando información no contrastada, repitiendo discursos triviales y falsamente persuasivos, hostigando con proclamas de odio, no se teje la historia humana, sino que se despoja al hombre de la dignidad.</p>



<p>Pero mientras que las historias utilizadas con fines instrumentales y de poder tienen una vida breve, una buena historia es capaz de trascender los límites del espacio y del tiempo. A distancia de siglos sigue siendo actual, porque alimenta la vida. En una época en la que la falsificación es cada vez más sofisticada y alcanza niveles exponenciales (el&nbsp;<em>deepfake</em>), necesitamos sabiduría para recibir y crear relatos bellos, verdaderos y buenos. Necesitamos valor para rechazar los que son falsos y malvados. Necesitamos paciencia y discernimiento para redescubrir historias que nos ayuden a no perder el hilo entre las muchas laceraciones de hoy; historias que saquen a la luz la verdad de lo que somos, incluso en la heroicidad ignorada de la vida cotidiana.</p>



<p><strong>3. La&nbsp;<em>Historia</em>&nbsp;<em>de las historias</em></strong></p>



<p>La Sagrada Escritura es una&nbsp;<em>Historia de historias</em>. ¡Cuántas vivencias, pueblos, personas nos presenta! Nos muestra desde el principio a un Dios que es creador y narrador al mismo tiempo. En efecto, pronuncia su Palabra y las cosas existen (cf.&nbsp;<em>Gn</em>&nbsp;1). A través de su narración Dios llama a las cosas a la vida y, como colofón, crea al hombre y a la mujer como sus interlocutores libres, generadores de historia junto a Él. En un salmo, la criatura le dice al Creador: «Tú has creado mis entrañas, me has&nbsp;<em>tejido</em>&nbsp;en el seno materno. Te doy gracias porque son&nbsp;<em>admirables tus obras</em>&nbsp;[…], no desconocías mis huesos. Cuando, en lo oculto, me iba formando, y&nbsp;<em>entretejiendo</em>&nbsp;en lo profundo de la tierra» (139,13-15). No nacemos realizados, sino que necesitamos constantemente ser “tejidos” y “bordados”. La vida nos fue dada para invitarnos a seguir tejiendo esa “obra admirable” que somos.</p>



<p>En este sentido, la Biblia es la gran historia de amor entre Dios y la humanidad. En el centro está Jesús: su historia lleva al cumplimiento el amor de Dios por el hombre y, al mismo tiempo, la historia de amor del hombre por Dios. El hombre será llamado así, de generación en generación, a&nbsp;<em>contar y a grabar en su memoria</em>&nbsp;los episodios más significativos de esta&nbsp;<em>Historia de historias</em>, los que puedan comunicar el sentido de lo sucedido.</p>



<p>El título de este&nbsp;<em>Mensaje</em>&nbsp;está tomado del libro del Éxodo, relato bíblico fundamental, en el que Dios interviene en la historia de su pueblo. De hecho, cuando los hijos de Israel estaban esclavizados clamaron a Dios, Él los escuchó y rememoró: «Dios&nbsp;<em>se acordó</em>&nbsp;de su alianza con Abrahán, Isaac y Jacob. Dios se fijó en los hijos de Israel y se les apareció» (<em>Ex&nbsp;</em>2, 24-25). De la memoria de Dios brota la liberación de la opresión, que tiene lugar a través de signos y prodigios. Es entonces cuando el Señor revela a Moisés el sentido de todos estos signos: «<em>Para que puedas contar [y grabar en la memoria]&nbsp;</em>de tus hijosy nietos […] los signos que realicé en medio de ellos. Así sabréis que yo soy el Señor» (<em>Ex</em>&nbsp;10,2). La experiencia del Éxodo nos enseña que el conocimiento de Dios se transmite sobre todo contando, de generación en generación, cómo Él sigue haciéndose presente. El Dios de la vida se comunica contando la vida.</p>



<p>El mismo Jesús hablaba de Dios no con discursos abstractos, sino con parábolas, narraciones breves, tomadas de la vida cotidiana. Aquí la vida se hace historia y luego, para el que la escucha, la historia se hace vida: esa narración entra en la vida de quien la escucha y la transforma.</p>



<p>No es casualidad que también los Evangelios sean relatos. Mientras nos informan sobre Jesús, nos “<em>performan</em>”<a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/communications/documents/papa-francesco_20200124_messaggio-comunicazioni-sociali.html#_ftn1">[1]</a>&nbsp;a Jesús, nos conforman a Él: el Evangelio pide al lector que participe en la misma fe para compartir la misma vida. El Evangelio de Juan nos dice que el Narrador por excelencia —el Verbo, la Palabra— se hizo narración: «El Hijo único, que está en el seno del Padre, Él lo ha&nbsp;<em>contado</em>» (cf.&nbsp;<em>Jn</em>&nbsp;1,18). He usado el término “contado” porque el original&nbsp;<em>exeghésato</em>&nbsp;puede traducirse sea como “revelado” que como “contado”. Dios se ha entretejido personalmente en nuestra humanidad, dándonos así una nueva forma de tejer nuestras historias.</p>



<p><strong>4.</strong>&nbsp;<strong>Una historia que se renueva</strong></p>



<p>La historia de Cristo no es patrimonio del pasado, es nuestra historia, siempre actual. Nos muestra que a Dios le importa tanto el hombre, nuestra carne, nuestra historia, hasta el punto de hacerse hombre, carne e historia. También nos dice que no hay historias humanas insignificantes o pequeñas. Después de que Dios se hizo historia, toda historia humana es, de alguna manera, historia divina. En la historia de cada hombre, el Padre vuelve a ver la historia de su Hijo que bajó a la tierra. Toda historia humana tiene una dignidad que no puede suprimirse. Por lo tanto, la humanidad se merece relatos que estén a su altura, a esa altura vertiginosa y fascinante a la que Jesús la elevó.</p>



<p>Escribía san Pablo: «Sois carta de Cristo […] escrita no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en las tablas de corazones de carne» (<em>2</em>&nbsp;<em>Co</em>&nbsp;3,3). El Espíritu Santo, el amor de Dios, escribe en nosotros. Y, al escribir dentro, graba en nosotros el bien, nos lo recuerda.&nbsp;<em>Re-cordar</em>&nbsp;significa efectivamente&nbsp;<em>llevar al corazón</em>, “escribir” en el corazón. Por obra del Espíritu Santo cada historia, incluso la más olvidada, incluso la que parece estar escrita con los renglones más torcidos, puede volverse inspirada, puede renacer como una obra maestra, convirtiéndose en un apéndice del Evangelio. Como las&nbsp;<em>Confesiones</em>&nbsp;de Agustín. Como&nbsp;<em>El</em>&nbsp;<em>Relato del Peregrino</em>&nbsp;de Ignacio. Como la&nbsp;<em>Historia de un alma</em>&nbsp;de Teresita del Niño Jesús. Como&nbsp;<em>Los Novios,</em>&nbsp;como&nbsp;<em>Los Hermanos Karamazov</em>. Como tantas innumerables historias que han escenificado admirablemente el encuentro entre la libertad de Dios y la del hombre. Cada uno de nosotros conoce diferentes historias que huelen a Evangelio, que han dado testimonio del Amor que transforma la vida. Estas historias requieren que se las comparta, se las cuente y se las haga vivir en todas las épocas, con todos los lenguajes y por todos los medios.</p>



<p><strong>5. Una historia que nos renueva</strong></p>



<p>En todo gran relato entra en juego el nuestro. Mientras leemos la Escritura, las historias de los santos, y también esos textos que han sabido leer el alma del hombre y sacar a la luz su belleza, el Espíritu Santo es libre de escribir en nuestro corazón, renovando en nosotros la memoria de lo que somos a los ojos de Dios. Cuando rememoramos el amor que nos creó y nos salvó, cuando ponemos amor en nuestras historias diarias, cuando tejemos de misericordia las tramas de nuestros días, entonces pasamos página. Ya no estamos anudados a los recuerdos y a las tristezas, enlazados a una memoria enferma que nos aprisiona el corazón, sino que abriéndonos a los demás, nos abrimos a la visión misma del Narrador. Contarle a Dios nuestra historia nunca es inútil; aunque la crónica de los acontecimientos permanezca inalterada, cambian el sentido y la perspectiva. Contarse al Señor es entrar en su mirada de amor compasivo hacia nosotros y hacia los demás. A Él podemos narrarle las historias que vivimos, llevarle a las personas, confiarle las situaciones. Con Él podemos anudar el tejido de la vida, remendando los rotos y los jirones. ¡Cuánto lo necesitamos todos!</p>



<p>Con la mirada del Narrador —el único que tiene el punto de vista final— nos acercamos luego a los protagonistas, a nuestros hermanos y hermanas, actores a nuestro lado de la historia de hoy. Sí, porque nadie es un extra en el escenario del mundo y la historia de cada uno está abierta a la posibilidad de cambiar. Incluso cuando contamos el mal podemos aprender a dejar espacio a la redención, podemos reconocer en medio del mal el dinamismo del bien y hacerle sitio.</p>



<p>No se trata, pues, de seguir la lógica del&nbsp;<em>storytelling</em>, ni de hacer o hacerse publicidad, sino de rememorar lo que somos a los ojos de Dios, de dar testimonio de lo que el Espíritu escribe en los corazones, de revelar a cada uno que su historia contiene obras maravillosas. Para ello, nos encomendamos a una mujer que tejió la humanidad de Dios en su seno y —dice el Evangelio— entretejió todo lo que le sucedía. La Virgen María lo guardaba todo, meditándolo en su corazón (cf.&nbsp;<em>Lc</em>&nbsp;2,19). Pidamos ayuda a aquella que supo deshacer los nudos de la vida con la fuerza suave del amor:</p>



<p><em>Oh María, mujer y madre, tú tejiste en tu seno la Palabra divina, tú narraste con tu vida las obras magníficas de Dios. Escucha nuestras historias, guárdalas en tu corazón y haz tuyas esas historias que nadie quiere escuchar. Enséñanos a reconocer el hilo bueno que guía la historia. Mira el cúmulo de nudos en que se ha enredado nuestra vida, paralizando nuestra memoria. Tus manos delicadas pueden deshacer cualquier nudo. Mujer del Espíritu, madre de la confianza, inspíranos también a nosotros. Ayúdanos a construir historias de paz, historias de futuro. Y muéstranos el camino para recorrerlas juntos.</em></p>



<p>Roma, junto a San Juan de Letrán, 24 de enero de 2020, fiesta de san Francisco de Sales.</p>



<p><strong>Franciscus</strong></p>



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<p><a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/communications/documents/papa-francesco_20200124_messaggio-comunicazioni-sociali.html#_ftnref1">[1]</a>&nbsp;Cf. Benedicto XVI, Carta enc.&nbsp;<em><a href="http://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20071130_spe-salvi.html">Spe salvi</a>,</em>&nbsp;2: «El mensaje cristiano no era sólo “informativo”, sino “performativo”. Eso significa que el Evangelio no es solamente una comunicación de cosas que se pueden saber, sino una comunicación que comporta hechos y cambia la vida».</p>
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		<title>«Los medios en la familia: un riesgo y una riqueza»</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Mar 2022 08:36:08 +0000</pubDate>
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<div class="wp-block-stackable-subtitle stk-block-subtitle stk-block stk-qcxgo5k" data-block-id="qcxgo5k"><p class="stk-block-subtitle__text stk-subtitle"><strong><em>MENSAJE DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br>PARA LA XXXVIII JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES</em></strong></p></div>



<p><strong>[DOMINGO 23 DE MAYO DE DE 2004</strong>]</p>



<p><strong>Tema:&nbsp;<em>«Los medios en la familia: un riesgo y una riqueza»</em></strong></p>



<p><em>Queridos hermanos y hermanas:</em></p>



<p>1. El extraordinario crecimiento de los medios de comunicación social y su mayor disponibilidad han brindado oportunidades excepcionales para enriquecer la vida no sólo de los individuos, sino también de las familias. Al mismo tiempo, las familias afrontan hoy nuevos desafíos, que brotan de los diversos mensajes, a menudo contradictorios, que transmiten los medios de comunicación social. El tema elegido para la Jornada mundial de las comunicaciones sociales de 2004, es decir, «Los medios en la familia: un riesgo y una riqueza», es muy oportuno, puesto que invita a una sobria reflexión sobre el uso que hacen las familias de los medios de comunicación, y también sobre el modo en que los medios de comunicación tratan a la familia y las cuestiones que afectan a la familia.</p>



<p>El tema de este año sirve, además, para recordar a todos, tanto a los agentes de la comunicación como a las personas a las que se dirigen, que toda comunicación tiene una dimensión moral. Como dijo el Señor mismo, de la abundancia del corazón habla la boca (cf.&nbsp;<em>Mt</em>&nbsp;12, 34-35). La estatura moral de las personas crece o disminuye según las palabras que pronuncian y los mensajes que eligen oír. En consecuencia, los agentes de la comunicación, los padres y los educadores, tienen especial necesidad de sabiduría y discernimiento en el uso de los medios de comunicación social, pues sus decisiones influyen en gran medida en los niños y en los jóvenes de los que son responsables y que, en definitiva, son el futuro de la sociedad.</p>



<p>2. Gracias a la expansión sin precedentes del mercado de las comunicaciones sociales en las últimas décadas, muchas familias en todo el mundo, incluso las que disponen de medios más bien modestos, ahora tienen acceso desde su casa a los inmensos y variados recursos de los medios de comunicación social. En consecuencia, gozan de oportunidades prácticamente ilimitadas de información, educación, enriquecimiento cultural e incluso crecimiento espiritual, oportunidades muy superiores a las que tenían en el pasado reciente la mayoría de las familias.</p>



<p>Con todo, estos mismos medios de comunicación tienen la capacidad de producir gran daño a las familias, presentándoles una visión inadecuada o incluso deformada de la vida, de la familia, de la religión y de la moralidad. El concilio Vaticano II captó muy bien esta capacidad de fortalecer o minar valores tradicionales como la religión, la cultura y la familia; por eso, enseñó que «para el recto uso de estos medios es absolutamente necesario que todos los que los utilizan conozcan las normas del orden moral en este campo y las lleven fielmente a la práctica» (<em><a href="http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_decree_19631204_inter-mirifica_sp.html">Inter mirifica</a></em>, 4). La comunicación, en todas sus formas, debe inspirarse siempre en el criterio ético del respeto a la verdad y a la dignidad de la persona humana.</p>



<p>3. Estas consideraciones se aplican especialmente al modo como los medios de comunicación tratan a la familia. Por una parte, el matrimonio y la vida familiar se presentan a menudo de un modo sensible, realista pero también benévolo, que exalta virtudes como el amor, la fidelidad, el perdón y la entrega generosa a los demás. Esto vale también para los programas de los medios de comunicación social que reconocen los fracasos y las decepciones que sufren inevitablemente los matrimonios y las familia —tensiones, conflictos, contrariedades, decisiones equivocadas y hechos dolorosos—, pero al mismo tiempo se esfuerzan por discernir lo correcto de lo incorrecto, distinguir el amor auténtico de sus falsificaciones, y mostrar la importancia insustituible de la familia como unidad fundamental de la sociedad.</p>



<p>Por otra parte, con demasiada frecuencia los medios de comunicación presentan a la familia y la vida familiar de modo inadecuado. La infidelidad, la actividad sexual fuera del matrimonio y la ausencia de una visión moral y espiritual del pacto matrimonial se presentan de modo acrítico, y a veces, al mismo tiempo, apoyan el divorcio, la anticoncepción, el aborto y la homosexualidad. Esas presentaciones, al promover causas contrarias al matrimonio y a la familia, perjudican al bien común de la sociedad.</p>



<p>4. Una reflexión atenta sobre la dimensión ética de las comunicaciones debe desembocar en iniciativas prácticas orientadas a eliminar los peligros para el bienestar de la familia planteados por los medios de comunicación social, y asegurar que esos poderosos medios de comunicación sigan siendo auténticas fuentes de enriquecimiento. A este respecto, tienen una responsabilidad especial los agentes de la comunicación, las autoridades públicas y los padres.</p>



<p>El Papa Pablo VI subrayó que los agentes de la comunicación «deben conocer y respetar las exigencias de la familia. Esto supone en ellos a veces una gran valentía y siempre un hondo sentido de responsabilidad» (<em><a href="https://www.vatican.va/content/paul-vi/es/messages/communications/documents/hf_p-vi_mes_19690407_iii-com-day.html">Mensaje para la Jornada mundial de las comunicaciones sociales de 1969</a></em>: L&#8217;Osservatore Romano, edición en lengua española, 18 de mayo de 1969, p. 2). No es tan fácil resistir a las presiones comerciales o a las exigencias de adecuarse a las ideologías seculares, pero eso es precisamente lo que los agentes de la comunicación responsables deben hacer. Es mucho lo que está en juego, pues cualquier ataque al valor fundamental de la familia es un ataque al bien auténtico de la humanidad.</p>



<p>Las autoridades públicas tienen el grave deber de apoyar el matrimonio y la familia en beneficio de la sociedad misma. En cambio, muchos ahora aceptan y actúan basándose en argumentos libertarios infundados de algunos grupos que defienden prácticas que contribuyen al grave fenómeno de la crisis de la familia y al debilitamiento del concepto auténtico de familia. Sin recurrir a la censura, es necesario que las autoridades públicas pongan en práctica políticas y procedimientos de reglamentación para asegurar que los medios de comunicación social no actúen contra el bien de la familia. Los representantes de las familias deben participar en la elaboración de esas políticas.</p>



<p>Los que elaboran las políticas en los medios de comunicación y en el sector público deben favorecer también una distribución equitativa de los recursos de los medios de comunicación tanto a nivel nacional como internacional, respetando la integridad de las culturas tradicionales. Los medios de comunicación no deben dar la impresión de que tienen un programa hostil a los sanos valores familiares de las culturas tradicionales, o de que buscan sustituir esos valores, como parte de un proceso de globalización, con los valores secularizados de la sociedad consumista.</p>



<p>5. Los padres, como primeros y principales educadores de sus hijos, son también los primeros en explicarles cómo usar los medios de comunicación. Están llamados a formar a sus hijos «en el uso moderado, crítico, vigilante y prudente de tales medios» en el hogar (<em><a href="https://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/apost_exhortations/documents/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html">Familiaris consortio</a></em>, 76). Cuando los padres lo hacen bien y con continuidad, la vida familiar se enriquece mucho. Incluso a los niños pequeños se les pueden dar importantes explicaciones sobre los medios de comunicación social: que son producidos por personas interesadas en transmitir mensajes; que esos mensajes a menudo inducen a hacer algo —a comprar un producto, a tener una conducta discutible— que no beneficia al niño o no corresponde a la verdad moral; que los niños no deben aceptar o imitar de modo acrítico lo que encuentran en los medios de comunicación social.</p>



<p>Los padres también deben reglamentar el uso de los medios de comunicación en el hogar. Esto implica planificar y programar el uso de dichos medios, limitando estrictamente el tiempo que los niños les dedican, haciendo del entretenimiento una experiencia familiar, prohibiendo algunos medios de comunicación y excluyéndolos periódicamente todos para dejar espacio a otras actividades familiares. Sobre todo, los padres deben dar buen ejemplo a los niños, haciendo un uso ponderado y selectivo de dichos medios. A menudo les podría resultar útil unirse a otras familias para estudiar y discutir los problemas y las oportunidades que plantea el uso de los medios de comunicación. Las familias deberían manifestar claramente a los productores, a los que hacen publicidad y a las autoridades públicas lo que les agrada y lo que les desagrada.</p>



<p>6. Los medios de comunicación social poseen un inmenso potencial positivo para promover sanos valores humanos y familiares, contribuyendo así a la renovación de la sociedad. Conscientes de su gran fuerza para modelar las ideas e influir en la conducta de las personas, los agentes de la comunicación social deben reconocer que no sólo tienen la responsabilidad de brindar a las familias todo el estímulo, la ayuda y el apoyo que les sea posible con vistas a ese fin, sino también de practicar la sabiduría, el buen juicio y la honradez al presentar las cuestiones que atañen a la sexualidad, al matrimonio y a la vida familiar.</p>



<p>Los medios de comunicación cada día son acogidos como huéspedes habituales en muchos hogares y familias. En esta Jornada mundial de las comunicaciones sociales, exhorto tanto a los agentes de la comunicación como a las familias a reconocer este privilegio único, así como la responsabilidad que implica. Ojalá que todos los que están comprometidos en el ámbito de las comunicaciones sociales sean conscientes de que son los auténticos «dispensadores y administradores de un inmenso poder espiritual que pertenece al patrimonio de la humanidad y está destinado al enriquecimiento de toda la comunidad humana» (<em>Discurso a las personas comprometidas en el campo de las comunicaciones sociales</em>, Los Ángeles, 15 de septiembre de 1987, n. 8:&nbsp;<em>L&#8217;Osservatore Romano</em>, edición en lengua española, 18 de octubre de 1987, p. 14). Y ojalá que las familias logren encontrar siempre en los medios de comunicación una fuente de apoyo, estímulo e inspiración al tratar de vivir como comunidades de vida y amor, educar a los jóvenes en los sanos valores morales y promover una cultura de solidaridad, libertad y paz.</p>



<p><em>Desde el Vaticano, 24 de enero de 2004, Fiesta de San Francisco de Sales.</em></p>



<p><strong>JUAN PABLO II</strong></p>
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