El tiempo litúrgico de Adviento llega a su cuarta semana. Son días en los que escuchamos en los salmos el llamamiento «ven a visitar tu viña» o «danos vida, para que invoquemos tu nombre«, acompañados de la súplica a Dios «restáuranos, que brille tu rostro y nos salve«.
En vísperas del tiempo de Navidad, la propuesta del Evangelio es salir al encuentro. Es lo que hace la joven María al acompañar con su servicio a su prima de mucha más edad Isabel, igualmente embarazada. Es el encuentro y cuidado entre dos madres, todo un cántico de júbilo alegre en el Señor, que hace grandes cosas con los más humildes que se fían de Él.
También Emmanuel Lokossou, sacerdote salesiano de Don Bosco, dedica su vida a atender y guiar a los jóvenes en su parroquia Cristo Liberador de Parla, haciéndolo con entusiasmo y dedicación. Con ellos, él además fortalecido con la oración gracias a la Liturgia de las horas, vive un Adviento que renueva y actualiza su fe camino de la Navidad, en este tiempo «a la espera de que el niño Dios venga a plantar su tienda en medio de nosotros».
Recorrer el camino con esperanza
Cuidar, querer, sonreir y mirar a los demás a los ojos. Con esa disposición es la manera como Adriana, más conocida como Hadria, disfruta alegre de su fe en este tiempo de Adviento. Se incorporó como fiel a la Iglesia el pasado verano, tras recibir el bautismo, junto con los otros sacramentos de la confirmación y la eucaristía. Y si antes como ella misma confiesa «sobrevivía», desde ahora camina con esperanza dando pequeños pasos todos los días con la ayuda de la compañía de Dios, para juntos ir descubriendo y disfrutando de la verdad en la vida.
Gastar la vida en la acogida al otro
La experiencia de vida evidencia que solo es plena la alegría que se comparte. Lo recuerda en ese tiempo de Adviento la hermana Bernardet, de la Congregación de Religiosas de María Inmaculada, cuando habla sobre la fe, su relación con Dios y el prójimo, confesando en qué gasta su vida.
La hermana Bernardet está cerca de los jóvenes en centros sociales, pendiente de sus necesidades como estudiantes en residencias y escuelas, ofreciéndoles un entorno familiar donde compartir sus circunstancias, escuchar sus inquietudes e invitándoles al mismo tiempo a participar en la acogida y atención de cuantos nos rodean.
Hacer nuevas todas las cosas
Ana Soria disfruta de esta época del año, también y sobre todo como católica, por la trascendencia que acompaña al tiempo de Adviento: esperar el nacimiento de Jesús, para que en el corazón de cada persona haga nuevas todas las cosas.
De momento, en este camino hacia la Navidad, Ana además procura estar más pendiente de quienes la rodean. Por ejemplo, ocupa su vida como voluntariado navideño atendiendo a los demás con pequeñas acciones; como acompañar a esas personas que se encuentran apesadumbradas en una soledad no deseada, ayudándolas a recuperar la ilusión por vivir.
Un ilusión que también acompaña a Ana, que ya espera la llegada de su propio hijo, un nuevo miembro en su familia que le anima a levantar la cabeza mirando al futuro con confianza.
El Adviento se vive con esperanza
La esperanza, que anida en toda persona como deseo y expectativa del bien, es la gran compañera en este tiempo litúrgico de Adviento. Es la esperanza que no se deja desanimar por las dificultades, porque se fundamenta en la fe y se aviva con las muestras de amor hacia los otros.
La esperanza es esa fortaleza que se renueva siempre, y con la que ahora comenzamos cuatro semanas de Adviento que nos conducirán al tiempo de Navidad. Un recorrido feliz que no debe apartarnos de lo que realmente importa. Por eso la gran pregunta es ¿en qué gastamos la vida?
¿Y tú, en qué gastas la vida este Adviento?
El camino del Adviento recorrer cuatro semanas durante las cuales cultivar aspectos esenciales de la vida. Días en los que recordar el pasado, vivir el presente y preparar el futuro.
Una disposición que se refuerza cuando se acude a la espiritualidad. Encontrar un momento de recogimiento donde disfrutar de la oración, dejando entrar un río de amor en el corazón, es la sugerencia que, además, se propone como preparación a la celebración del Jubileo 2025, que se anuncia con el lema «Peregrinos de la esperanza«.
En este tiempo de alegría, gastar una parte de la vida en la oración , y poner por Adviento en contacto nuestra pobreza con la riqueza infinita de la caridad de Dios, es un modo de gastar la vida para fortalecerse y sonreír. Como también desgastarse en las necesidades de los demás, compartiendo felices en este tiempo litúrgico tanto la espera de la llegada de Jesús como la alegría de su Evangelio.


