La Fundación Beato Manuel Lozano Garrido. «Fundación LOLO» organiza una serie de actos para conmemorar el XV Aniversario de la Beatificación de Manuel Lozano Garrido «Lolo». La programación consiste en los siguientes actos y actividades que se desarrollan este jueves 12 de junio.
A las 10:00 h.
La Fundación tiene intención de realizar, por primera vez, un desayuno con los medios de comunicación de la ciudad, donde los miembros de la Fundación podrán compartir información y reflexiones sobre la vida y legado del Beato Lolo. Dichos desayunos, la Fundación tiene intención de realizarlos al menos una vez al trimestre, para informar del desarrollo de la Fundación.
De 11:00 h. a 14:00 h.
Con motivo del reciente cambio de sede de la Fundación, y con el fin de darla a conocer a los linarenses, quiere realizar una jornada de puertas abiertas para que todo aquel que lo desee pueda visitar nuestra Sede, sita en Cánovas del Castillo n° 47, donde se podrá ver una muestra de los enseres personales del Beato, su legado, sus libros, etc.
A las 20:00 h.
Se celebrará una Eucaristía de Acción de Gracias, en la Basílica Menor de Santa María a las 20 horas, que será un momento de oración y reflexión para conmemorar el XV Aniversario de la beatificación de Lolo.
Esperamos que estos actos sean una forma hermosa de honrar la memoria del Beato Lolo y de compartir su legado con los Linarenses.
Fundación Lolo, ayer y hoy
El día en que se cumplen 15 años de la beatificación de Manuel Lozano Garrido, Lolo, hemos entrevistado a Carlos Chamorro, presidente de la Fundación Lolo, y a José María Moreno, relaciones públicas de la misma.
Ambos nos cuentan cómo se vivió aquel momento, desde su implicación como voluntarios activos, hasta la realidad de «los Amigos de Lolo», hoy día. Y, lo principal, la actualidad para todo aquel que quiera conocer, acercarse y hacerse amigo de Lolo.
Oració por los sacerdote
Hoy la Iglesia está de fiesta: celebramos el XV aniversario de la beatificación de nuestro venerado Manuel Lozano Garrido, Lolo. Pero la fiesta es doble, pues coincide con la fiesta de nuestro Señor Jesucristo, sumo y eterno Sacerdote, cada jueves posterior a Pentecostés.
Por estos alegres motivos, rescatamos hoy la Oración de Lolo por los sacerdotes, ¡Unámonos hoy en la oración! en Acción de Gracias por los sacerdotes y por nuestro querido amigo en los Altares.
Oración por un sacerdote
Hoy la Iglesia está de fiesta: celebramos el XV aniversario de la beatificación de nuestro venerado Manuel Lozano Garrido, Lolo. Pero la fiesta es doble, pues coincide con la fiesta de nuestro Señor Jesucristo, sumo y eterno Sacerdote, cada jueves posterior a Pentecostés.

Por estos alegres motivos, rescatamos hoy la Oración de Lolo por los sacerdotes, ¡Unámonos hoy en la oración! en Acción de Gracias por los sacerdotes y por nuestro querido amigo en los Altares.
A.- Por él, Señor, que es un hombre «pinzado», despojado, por tu llamamiento de servicio, como yo lo fuera por tu requerimiento de dolor.
B.- Señor: yo, que ya nunca podré ser tentado de fuga en la soledad, porque la tengo hecha piedra en la vida, pero que sé del poderío de su sorbo, te vengo a pedir que robustezcas el temple de esos grandes y generosos solitarios, que no abren el picaporte de una puerta para huir, buscando la barra del bar, la taquilla del cine o el asiento del autocar de turismo, cuando la orfandad se les monta como un gorila y las paredes del pecho les crujen como los muelles por el hambre de caricias humanas, porque, más que la suya, les duele tu infinita soledad de Padre y, para aliviarla, trituran su corazón, como una espiga que, sembrada, ha de germinar en el surco cordial de los hombres.
A.- Jesús, a solas en el desierto, la montaña, el amor de los hombres, Getsemaní, la Cruz y el Sepulcro: hoy, en tu inmensa soledad, quiero comulgar con la mía en esa hostia de las vidas que se molieron en la piedra de su renuncia por Ti.
B.- Cuando a la tarde oscura el sufrimiento irremediable me haga sentir ciudadano de un universo de angustia, que la agonía esté aquí toda y ellos, en cambio, sientan un alivio, que sea como el del enfermo que vuelve a respirar sin fatiga.
A.- Cuando, recordando un camino, mis pies, que nunca se mueven, sientan como si temblara el pájaro de la nostalgia, que dos golondrinas levanten el vuelo en fe desde los suyos.
B.- Cuando la tarde pase su negra e insípida factura de monotonía y la ilusión únicamente parezca ser un capullo que puede malograrse, quédate con todos los centelleos, para que el gozo de la vocación les explote a ellos, luminosamente, en el pecho, como una estrella nueva.
A.- Cuando, Señor, la melancolía de no verte me despierte en la madrugada y me haga gritar de hambre de Ti, que tu ausencia me deje el desgarrón que el sol le hace al amanecer, pero que la noche, en cambio, siga siendo mía porque toda la luz se ha hecho en el alma de los que se te han consagrado.
B.- Que el postre que a veces necesito, se haga fruta de consolación sobre el humilde mantel de su alma.
A.- Que cuando añore una risa, sorba una lágrima, me urja compañía, rebusque un consuelo o necesite un diálogo, la risa vuele, se quede la lágrima, no venga el amigo, se ancle la tristeza, y el silencio se agigante, porque, lejos, la alegría, la paz, la solidaridad, el gozo y la palabra están en la vida de los hombres que por Ti se entierran en el olvido de las aldeas.
Todos: Señor: por ellos y por su fruto, en tu soledad, el gozo de nuestras soledades.


