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Adviento, un tiempo alegre en el que gastar la vida

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Comienza la espera más alegre del año, el tiempo de Adviento. Aguardar la celebración del nacimiento de Jesús, que vino al mundo para anunciarnos la Buena Noticia de la Salvación. Es un tiempo que despierta en todos la alegría de vivir. Esta vez acompañada con otra invitación festiva para el año que pronto va a comenzar, el Jubileo 2025, con la propuesta de caminar por la vida como «Peregrinos de la esperanza«. Con tanto, y tan bueno por hacer, y tú ¿en qué gastas la vida?

El Adviento se vive con esperanza

La esperanza, que anida en toda persona como deseo y expectativa del bien, es la gran compañera en este tiempo litúrgico de Adviento. Es la esperanza que no se deja desanimar por las dificultades, porque se fundamenta en la fe y se aviva con las muestras de amor hacia los otros.

La esperanza es esa fortaleza que se renueva siempre, y con la que ahora comenzamos cuatro semanas de Adviento que nos conducirán al tiempo de Navidad. Un recorrido feliz que no debe apartarnos de lo que realmente importa. Por eso la gran pregunta es ¿en qué gastamos la vida?

¿Y tú, en qué gastas la vida este Adviento?

El camino del Adviento se empieza a recorrer este próximo domingo 1 de diciembre y finalizará el martes 24 de diciembre, en la víspera de Navidad. Son cuatro semanas durante las cuales cultivar aspectos esenciales de la vida. Días en los que recordar el pasado, vivir el presente y preparar el futuro.

Una disposición que se refuerza cuando se acude a la espiritualidad. Encontrar un momento de recogimiento donde disfrutar de la oración, dejando entrar un río de amor en el corazón, es la sugerencia que, además, se propone como preparación a la celebración del Jubileo 2025, que se anuncia con el lema «Peregrinos de la esperanza«.

En este tiempo de alegría, gastar una parte de la vida en la oración , y poner por Adviento en contacto nuestra pobreza con la riqueza infinita de la caridad de Dios, es un modo de gastar la vida para fortalecerse y sonreír. Como también desgastarse en las necesidades de los demás, compartiendo felices en este tiempo litúrgico tanto la espera de la llegada de Jesús como la alegría de su Evangelio.

Hacer nuevas todas las cosas

Ana Soria disfruta de esta época del año, también y sobre todo como católica, por la trascendencia que acompaña al tiempo de Adviento: esperar el nacimiento de Jesús, para que en el corazón de cada persona haga nuevas todas las cosas.

De momento, en este camino hacia la Navidad, Ana además procura estar más pendiente de quienes la rodean. Por ejemplo, ocupa su vida como voluntariado navideño atendiendo a los demás con pequeñas acciones; como acompañar a esas personas que se encuentran apesadumbradas en una soledad no deseada, ayudándolas a recuperar la ilusión por vivir.

Un ilusión que también acompaña a Ana, que ya espera la llegada de su propio hijo, un nuevo miembro en su familia que le anima a levantar la cabeza mirando al futuro con confianza.